Marcadores moleculares: Qué son, cómo se obtienen y para
qué valen
M. Gonzalo Claros Díaz
Desde la prehistoria, el hombre ha seleccionado y mejorado especies
vegetales, animales y microbianas basándose en el fenotipo. Las
mejoras genéticas eran posible gracias a la variabilidad genética,
a la heredabilidad del carácter que se quería aislar, a la
eficacia e intensidad de la selección aplicada, y al tiempo necesario
para realizar un ciclo de selección. Sin embargo, quedan muchos
aspectos desconocidos, como son el número y efecto de los genes
implicados en la expresión de un carácter, la localización
de estos genes, y su función fisiológica. Por otra parte,
la taxonomía siempre ha estudiado características morfológicas,
lo cual requiere observaciones muy exhaustivas de los organismos en diferentes
estadios de desarrollo. Los criterios utilizados carecen muy a menudo de
definición y objetividad y, en cualquier caso, son marcadores ambiguos
debido a las influencias ambientales.
Afortunadamente la aparición de los marcadores moleculares está
ayudando a eliminar tanto los inconvenientes de una selección basada
en el análisis exclusivo del fenotipo, como la identificación
de especies y variedades de una forma más rigurosa y repetitiva.
Los marcadores moleculares son biomoléculas que se pueden
relacionar con un rasgo genético. Las biomoléculas que pueden
ser marcadores moleculares son las proteínas (antígenos e
isoenzimas) y el DNA (genes conocidos o fragmentos de secuencia y función
desconocida). Cuando varios marcadores moleculares se asocian inequívocamente
con un rasgo genético, se dice que forman un QTL (loci de
rasgos cuantitativos o cuantificables). Un marcador molecular monomórfico
es invariable en todos los organimos estudiados, pero cuando presenta diferencias
en el peso molecular, actividad enzimática, estructura, o sitios
de restricción, se dice que es polimórfico. A veces
el grado de variación es tal que se denominan hipervariable.
Los primeros marcadores desarrollados a finales de los 70 se basaron
en la identificación de proteínas e isoenzimas por
electroforesis en geles de almidón o poliacrilamida. Con ellos se
abrió el conocimiento de la estructura y heterogeneidad genética
entre diferentes especies, variedades, y poblaciones de distinto origen
geográfico. Pero esta técnica tenía una límitación
muy importante: no era capaz de detectar suficiente polimorfismo entre
variedades o especies próximas debido a que las proteínas
son el resultado de la expresión génica, que puede ser distinta
de unos tejidos a otros, de una etapa de desarrollo a otra, de un medio
ambiente a otro, y de una época del año a otra. Los avances
de la tecnología del DNA recombinante han permitido el desarrollo
de los marcadores moleculares basados en el DNA, consiguiendo estabilidad
en la identificación de especies y variedades. El número
de técnicas descritas es cada vez más numeroso, por lo que
vamos a reunirlas en 3 categorías: RFLP, MAAP y STS. Pero antes
conviene saber lo que es una PCR (reacción en cadena de la
polimerasa), descrita en 1988. La PCR es una de las técnicas esenciales
para la preparación de huellas dactilares, si bien no vale para
elaborar marcadores por sí sola. La reacción básica
de la PCR comienza con la desnaturalización del DNA molde para separar
las cadenas, continúa con el alineamiento de un par de oligonucleótidos
con su DNA molde, y termina con la polimerización para sintetizar
un nuevo DNA entre los dos oligonucleótidos. De aquí se vuelve
a la desnaturalización para comenzar un nuevo ciclo. Hoy en día
todo el proceso esta completamente automatizado en un aparato llamado ?termociclador?,
y existe una batería de enzimas y condiciones que permiten polimerizar
hasta 35 kpb sin errores, aunque las condiciones normales amplifican sin
problemas fragmentos de 3 a 6 kpb de longitud.
RFLP (Polimorfismo en el tamaño de los fragmentos de
restricción).
Esta técnica, desarrollada a finales de los 70, se basa en la
detección de fragmentos de DNA de distinto peso molecular (por digestión
con la misma enzima de restricción) en diferentes organismos. Los
fragmentos más fáciles de analizar son los ?pequeños?
derivados de la digestión del genoma de las mitocondrias o los cloroplastos,
puesto que delecciones, sustituciones o mutaciones pueden alterar significativamente
el patrón de bandas identificable por electroforesis en geles de
agarosa, donde migran de acuerdo con su peso molecular. En cambio, para
moléculas de DNA de mayor tamaño, como el DNA cromosómico,
el patrón de bandas es tan complejo que es necesario utilizar sondas
específicas para visualizar sólo ciertos fragmentos mediante
la técnica de Southern Blot. Las sondas de DNA para esta técnica
suelen corresponder a genes previamente conocidos, aunque a veces se usan
DNA preparados a partir de amplificaciones inespecíficas. Aunque
la RFLP evalúa sólo un tipo de polimorfismo en cada ensayo,
el resultado es muy preciso. Los primeros mapas genómicos basados
en la distribución física de los genes en vez de la frecuencia
de entrecruzamiento se hicieron utilizando esta técnica. Cuando
se emplea la PCR en lugar de sondas radiactivas para visualizar los polimorfismos,
se le denomina PCR-RFLP
MAAP (Múltiples perfiles arbitrarios de amplificación)
Término genérico acuñado en 1994 con el que se
designan las técnicas que emplean oligonucleótidos arbitrarios
para generar huellas dactilares complejas. Entre estas técnicas
caben destacar:
-
RAPD (DNA polimórfico amplificado al azar): Es una de las
técnicas más versátiles desde que se desarrolló
en el año 1990. Se usa una colección de decanucleótidos
para amplificar por PCR áreas específicas distribuídas
al azar por el genoma. Su pequeñez y la baja temperatura de alineamiento
(36°C) aseguran que se unen a infinidad de secuencias en el genoma
para conseguir amplificar muchos fragmentos de DNA. Estos fragmentos se
pueden separar en geles de agarosa para obtener perfiles electroforéticos
que variarán según el polimorfismo de los distintos individuos
o grupos de individuos, y proporcionarán una huella dactilar característica.
Es muy cómoda, rápida, requiere poco DNA que además
no necesita estar muy puro, no presupone conocimientos previos sobre la
secuencia, y se pueden distinguir rápida y simultáneamente
muchos organismos. Sus inconvenientes son que los fragmentos amplificados
no suelen corresponder a DNA ligado a algún carácter, sino
redundante, y que no da información sobre el número de copias
que el DNA genómico contiene de la secuencia amplificada. Esta tecnología
ha sido utilizada para la catalogación de frutos, selección
de variedades, y diferenciación de líneas clonales. También
se está utilizando para el análisis de las variedades de
apio, uva, limón y olivo.
-
AP-PCR (PCR con oligonucleótidos arbitrarios): La
idea es similar a la de la RAPD, desarrollándose a la vez que ésta,
aunque se cambia el diseño de los oligonucleótidos y el tipo
de PCR. Los oligonucleótidos han de ser largos (no menos de 20 nt),
y la PCR consta dos de ciclos de baja astringencia (poco específicos)
que permite la polimerización de una batería de fragmentos
característicos de cada variedad. Esta fase va seguida de ciclos
de alta astringencia para amplificar (visualizar) específicamente
las bandas anteriores. Los fragmentos amplificados se pueden migrar en
un gel de agarosa para observar las grandes diferencias entre especies,
o bien se puede marcar radiactivamente y migrar en gel de poliacrilamida
para obtener resultados mucho más finos y precisos. Existe una variación
denominada DAF (Huellas dactilares por amplificación de DNA)
que utiliza oligonucleótidos de 5 a 15 bases, pero las huellas proporcionadas
suelen ser muy complejas y difíciles de interpretar.
-
AFLP (Polimorfismo de la longitud de los fragmentos amplificados):
Esta técnica se desarrolló en 1995 y combina el uso de enzimas
de restricción y oligonucleótidos para PCR, de manera que
se obtienen marcadores moleculares muy específicos sin necesidad
de conocer la secuencia con anterioridad. El DNA se corta con dos enzimas
de restricción, una de corte muy frecuente, y otra de corte poco
frecuente. A los fragmentos se les ligan oligonucleótidos de extremos
compatibles con las enzimas usadas.y se amplifica por PCR. Jugando con
la complementariedad del oligonucleótido con el sitio de restricción
se puede disminuir o aumentar el número de bandas amplificadas.
Una ventaja especial de esta técnica es que es capaz de generar
muchos marcadores moleculares en una sola reacción. Por eso el resultado
debe resolverse en un gel de poliacrilamida de alta resolución,
puesto que no se resolverían en agarosa. Esta técnica ya
se ha usado con éxito en patatas y cebada.
-
STS (Sitios etiquetados por la secuencia) o SSLP (Polimorfismo
de longitud en las secuencias discretas) Desarrollada a partir de 1989,
aprovecha las secuencias conocidas, únicas dentro del genoma, para
amplificarlas por PCR. El polimorfismo se suele encontrar fácilmente
cuando lo que se amplifican son intrones en lugar de exones. La ventaja
principal es la velocidad con la que se pueden realizar los análisis
una vez que las parejas de oligonucleótidos se han establecido claramente.
Por tanto se combinan la rapidez de la RAPD con la especificidad de la
RFLP. Por la manera en que se determinan los oligonucleótidos y
por la forma de analizar los polimorfismos, esta técnica ha derivado
en otras que enumeramos a continuación:
-
SSR (Repetición de secuencias discretas), descrita
en 1989. En los genomas existe un DNA ubicuo y abundante denominado "microsatélite"
que consiste en mono-, di-, tri- y tetranucleótidos repetidos en
tándem. Este DNA, que es muy polimórfico, se ha utilizado
como marcador molecular cuando la secuencia del motivo repetido se clona
y secuencia para usarla en el análisis de poblaciones. De esta manera
se han estudiado con éxito numerosos árboles, aunque en algunos
se ha visto que los microsatélites son menos variables de lo que
se esperaba. Otras siglas para designar esta técnica son ISSR, IMA,
ISA, IRA, y RAMP.
-
EST (Sitios etiquetados por la expresión), descrita
en 1991. Su particularidad proviene del hecho que los oligonucleótidos
se han deducido a partir de cDNA parcial o completamente secuenciado. Curiosamente
el polimorfismo sólo se observa claramente cuando los fragmentos
amplificados se cortan con enzimas de restricción, lo que hace que
el método sea realmente costoso en tiempo y dinero.
-
CAPS (Secuencia polimórfica amplificada y cortada),
descrita en 1993. Los fragmentos amplificados se someten a una restricción
enzimática y se migra en un gel de agarosa. Las variaciones se detectan
por presencia o ausencia de sitios de restricción. Se pueden así
localizar cambios finos en una zona específica.
-
SCAR (Regiones amplificadas caracterizadas y secuenciadas),
descrita en 1993. Esta técnica aprovecha que las RAPD proporcionan
principalmente fragmentos de DNA altamente repetido. Estos fragmentos de
RAPD se clonan y secuencian para elaborar oligonucleótidos específicos.
Aunque permite el desarrollo rápido de marcadores moleculares, el
grado de polimorfismo obtenido es bastante bajo.
-
D/TGGE (Geles de electroforesis en gradiente desnaturalizante/térmico),
descrita en 1987. Analiza el polimorfismo a través de la estabilidad,
a distintas condiciones Desnaturalizantes o Temperaturas, del DNA amplificado.
Su principal problema reside en las dificultades técnicas para manetener
estables las condiciones experimentales.
-
SSCP (Polimorfismo de conformaciones monocatenarias), descrita
en 1989. Esta técnica se basa en el análisis del polimorfismo
a través de las diferencias conformacionales de fragmentos de DNA
monocatenario. Las distintas conformaciones son detectables como un cambio
de movilidad en geles de poliacrilamida no desnaturalizante. Es especialmente
útil cuando las reacciones de PCR producen bandas de DNA de gran
tamaño (en general superior a 1?5 kpb) o bien bandas de tamaño
muy próximo. Puede llegar a distinguir cambios de pocos nucleótidos
en una secuencia de más de 1 kpb. Se está utilizando para
caracterizar árboles de interés forestal.
Las aplicaciones de los marcadores moleculares son muy
diversas y es de esperar que cada vez se les encuentren nuevos usos. Por
ahora se vienen empleando en la diferenciación de individuos, discriminación
entre clones, análisis filogenéticos y taxonómicos,
mapeo de genomas, cuantificación de variabilidad génica intra
e interespecífica, mejoras genéticas, detección de
infecciones o propensión a sufrirlas, localización de resistencia
a enfermedades, y dispersión de especies. En internet se puede obtener
información adicional en las páginas web: www.ndsu.nodak.edu/insctruct/mcclean/plsc431/markers/
y opbs.okstate.edu/~melcher/MG/MG01.html.
M. Gonzalo Claros Díaz es Investigador Contratado en el Dpto.
de Biología Molecular y Bioquímica (Universidad de Málaga)